Outsourcing podría engordar la burocracia


Se supone que la regulación del outsourcing en México podría mejorar los niveles de ingreso de la clase trabajadora que, en las últimas décadas ha estado prestando sus servicios por un sueldo realmente miserable.

Aunque también por otro lado, la eliminación del outsourcing podría provocar mediáticamente el desempleo de por lo menos 3 millones de trabajadores que en estos momentos están llevando el sustento a sus familias.

Todo esto con la posibilidad, por supuesto, de que esas plazas laborales perdidas se vayan recuperando paulatinamente.

De acuerdo a la información que ha circulado en las últimas semanas desde la Ciudad de México, el dictamen para la regulación de esta prestación de servicios subcontratados fue aprobado hace días por la Cámara de Diputados Federales para su futura votación en el Pleno.

El presidente morenista de la Comisión del Trabajo y Previsión Social de este Poder Legislativo, Manuel de Jesús Baldenebro Arredondo (ex Alcalde priista de San Luis Río Colorado y conocido en Sonora como el ?Mataperros?), reiteró lo que ya en un principio dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de evitar que se sigan vulnerando los derechos de los trabajadores.

Sí, de esos pobres asalariados que aparte de recibir quincenas sumamente miserables, todavía tienen que resignarse a la negación de sus patrones del resto de las prestaciones; ya sea del reparto de utilidades, del pago de las primas vacacionales y demás derechos que contempla la Ley Federal del Trabajo (la cual ya no se la pasan por el arco del triunfo, sino por el puente 2010).

Los detentores de la Cuarta Transformación (4T) señalan que el surgimiento del outsourcing en México fue durante el sexenio del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa; sin embargo la historia real viene de mucho tiempo atrás con la instalación de empresas extranjeras en nuestro territorio nacional a finales de los años 60?s y principios de los 70?s, principalmente en la frontera con Estados Unidos.

Incrementándose en México estas subcontrataciones cuando en los años 80?s llegaron las empresas ensambladoras de autos y fábricas de piezas automotrices a Chihuahua, Querétaro, San Luis Potosí, Guanajuato, Estado de México, Puebla y obviamente Sonora con la planta Ford que en más de 30 años se ha convertido en la mayor fuente de empleos en la entidad (ya que en contrataciones directas se dice que son poco más de 3 mil personas y otra buena cantidad en subcontrataciones).

Obvio que con el fin de mejorar sus productos y obtener los servicios profesionales en la industria maquiladora y en las plantas ensambladoras de autos en nuestro país, las empresas automotrices subcontrataron especialistas para sus diferentes áreas.

Tal es el caso de las compañías exclusivas en labores de mantenimiento industrial, alimentación específica para los trabajadores, servicios médicos de urgencia, seguros contra daño del equipamiento, capacitación en higiene y seguridad industrial, etcétera.

En el entendido que éste es un tema sumamente extenso, solamente debemos recordar que la postura inicial de nuestro Presidente era eliminar totalmente el outsourcing del capitalismo mexicano.

Algo que la verdad se veía, y se ve muy difícil.

Pero a raíz de un análisis de los asesores de la 4T, se llegó a la conclusión de lo difícil que sería hacer una legislación de este tipo y sobre todo condicionar nuestra macroeconomía nacional a políticas públicas restrictivas; por lo que ahora se replanteó la posibilidad de regularlo al parejo de la iniciativa privada y del sector gubernamental en todos sus niveles.

Lo malo del outsorcing -que surgió para la subcontratación en la prestación de servicios especializados, repito-, es que luego se crearon empresas en actividades no tan indispensables como la limpieza y seguridad privada.

Esto provocó, incluso, que algunos directivos empresariales y funcionarios públicos con falta de ética, crearan sus propias outsourcing para auto contratarse donde ellos mismos eran Gerentes Generales o Directores.

¿Cuántas veces hemos sabido, por ejemplo, de compañías de limpieza que son propiedad del mismo gerente de la empresa particular?

O es más:

¿Cuántas veces ha sucedido que el Director o Secretario de cierta dependencia gubernamental es dueño de la compañía de seguridad privada que resguarda su lugar de trabajo de día y de noche?

Algunos otros casos de influyentismo que hemos visto en otros trienios, por ejemplo, es en Agua de Hermosillo con el personal encargado de tomar la lectura y de entregar los recibos a los usuarios en las diferentes colonias.

¿Y sabe quiénes eran los dueños de esas outsourcing?

¡Exacto!

Los Directores en turno o alguno de los miembros del Consejo Ciudadano que aparte de tomar las decisiones a nombre de los miles de usuarios, también eran exentados del pago de sus consumos de agua.

Bueno, pues.

El outsourcing, a partir de su futura aprobación en el Pleno del Poder Legislativo y su promulgación por parte del Ejecutivo Federal, será regulado a partir del tercer mes para salvaguardar los derechos de los trabajadores y darles la verdadera seguridad social que tanto ocupan.

Y debido a que López Obrador siempre prefiere cortar el árbol completo y no la fruta podrida, por esa misma razón pensó en un principio eliminar totalmente la subcontratación empresarial de la macroeconomía azteca.

Pero menos mal que, ahora, estas empresas solamente serán reguladas.

Ya veremos cuáles son las condiciones.

Porque se supone que, próximamente,  los vigilantes de los bancos serán empleados directos de la institución.

Igualmente los intendentes de las oficinas de gobierno recibirán el cheque azul, con lo cual se entiende que se incrementará la burocracia.

Pregunto:

¿Sería algo riesgoso?

Nos vemos la próxima semana.

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